Reprueban juarenses vialidades mientras el gobierno presume premio nacional

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Ciudad Juárez, Chihuahua.– En Ciudad Juárez, la distancia entre el discurso oficial y la experiencia cotidiana de la gente vuelve a quedar en evidencia. Mientras el Gobierno Municipal presume haber obtenido el primer lugar nacional en el Premio al Buen Gobierno Municipal 2025, la ciudadanía lanza una señal mucho menos favorable: las calles y la pavimentación de la ciudad fueron reprobadas con una calificación promedio de 4.8 sobre 10.

El contraste no es menor. De un lado, una administración que celebra reconocimientos, foros y distinciones institucionales; del otro, miles de juarenses que todos los días enfrentan una realidad marcada por baches, hundimientos, pavimento dañado y vialidades en condiciones que deterioran no solo la movilidad, sino también la percepción general sobre la capacidad del gobierno para atender una de las demandas más urgentes de la ciudad.

El galardón otorgado a Juárez en la categoría de Ciudades Sostenibles, a través del proyecto “Juárez Resiliente y Sostenible” incluido en el Plan Municipal de Desarrollo 2024-2027, pretende colocar a la administración local como referente de buenas prácticas. Sin embargo, esa narrativa institucional choca de frente con lo que vive la población en la calle, donde la infraestructura vial continúa siendo una de las asignaturas más rezagadas.

La evaluación ciudadana proviene del programa Así Estamos Juárez, elaborado por Plan Estratégico de Juárez, mediante un ejercicio de 3 mil entrevistas cara a cara realizadas en hogares de nueve distritos electorales entre el 20 de noviembre y el 10 de diciembre de 2025. El resultado retrata con claridad un malestar social que no puede maquillarse con reconocimientos: las calles y la pavimentación figuran entre los rubros peor evaluados por la población.

Más allá del dato duro, lo que la encuesta revela es un sentimiento acumulado de molestia, desgaste y frustración. Porque para las familias juarenses el problema no es abstracto ni se limita a una cifra en un reporte técnico: se traduce en llantas dañadas, suspensiones afectadas, traslados más lentos, riesgo vial y una sensación persistente de abandono en amplias zonas de la ciudad.

En términos políticos, la señal también es contundente. La ciudadanía está marcando una diferencia clara entre la imagen que el gobierno intenta proyectar y los resultados tangibles que realmente percibe en su entorno. Y cuando esa brecha se ensancha, los premios pierden fuerza simbólica frente al peso de la realidad.

En Juárez, la verdadera evaluación no se entrega en ceremonias ni se presume en comunicados. Se siente en cada trayecto, en cada colonia y en cada calle lastimada por el deterioro. Y hoy, esa evaluación de la calle no avala el discurso triunfalista del gobierno municipal.


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